miércoles, 9 de julio de 2008

Errores que matan

Nunca había donado sangre en mi vida. Y no se si por suerte o por desgracia (dadas las circunstancias de esta historia). Hace unas dos semanas lo hice, no por altruismo ni filantropía; el papá de un amigo la necesitaba. Así que fui a la Sala 5 del Sanatorio del Parque acompañado por Sari, un amigo que iba a lo mismo que yo. Él, médico clínico, sabía a lo que iba y estaba como si nada. Yo, cagón reprimido, no sabía cuál sería mi reacción. Fuimos tempranito, en ayunas, para sacarnos el medio litro de sangre correspondiente a cada uno, y luego estamparnos un desayuno digno que retribuya, aunque sea psicológicamente, el medio litro faltante.

Siempre que uno va al médico, lo hace pensando en los minutos y en las horas que pasarán hasta ser atendido. Al menos en mi caso. Así que fui con la idea –optimista- de una módica espera, digamos, de no menos de 30 minutos. Al llegar al lugar indicado para las donaciones de sangre, para variar, nos informaron que la hematóloga no estaba; pero que esperásemos, que pronto llegaría. Realmente fue así, y sin demasiadas sorpresas Sari entró a la sala de donaciones.

Desde el pasillo, podía oír la amena conversación que mantenía Sari con la doctora mientras duraba la extracción. Esto me inquietaba sobremanera: no podía entender que alguien pudiese estar conversando amenamente con una aguja clavada en una vena, durante 8 o 10 minutos, mientras se le quita medio litro de sangre. Cosas de médicos, pensé; y me preguntaba cómo reaccionaría yo en el momento en que la hematóloga comenzase a darme charleta, minutos más tarde.

Para animar un poco la muerte que son siempre las esperas en los pasillos de hospitales, busqué en mi billetera mi carné de conducir y miré qué tipo de sangre es la mía. Sabía que era RH-Negativo; pero no sabía el grupo sanguíneo. Como seguramente la doctora me lo preguntaría, quería estar seguro para dar mi respuesta.

Minutos más tarde, Sari salió de la salita 5 y al verme entrar -habrá notado la palidez de mi cara- me dio una reconfortante palmadita en los hombros. La doctora me hizo un par de preguntas de rigor y me invitó a recostarme en una camilla con forma de sillón de masaje. Me arremangué solito la manga del brazo izquierdo y esperé el pinchazo con estoicismo y respiro profundo. A partir de ahí, la mente ayuda bastante; puede llevarte a todo tipo de lugares y escenas para abstraerlo a uno de tanta tortura. Y no se si estaba en alguna playa de Bali o jugando al fútbol con amigos, cuando escucho de pronto:

- Qué grupo sanguíneo sos?
- Grupo 0, RH-Negativo- contesté con seguridad.
- Bien- dijo la doctora y siguió en lo suyo.

No se cuánto habrá durado este pequeño intercambio de palabras en mi mente, pero al ratito ya me habían retirado la aguja, y yo estaba reposando en el inmenso sillón, sosteniéndome con el brazo derecho el algodón alcoholizado sobre el puntazo. Más tranquilo, pensando ya en el desayuno incipiente, iniciamos un pequeño dialogo intrascendente con la médica, mientras ella, de espaldas a mí, recogía unas muestras de mi sangre para su posterior análisis. Yo miraba el techo y hablaba... cuando de pronto me interrumpe:

- Debe haber un error.
- Por?
- No sos grupo 0; sos grupo A.
- Bueno, debe ser lo mismo-, dije sin pensar con quién hablaba.
- No -me dijo- no es lo mismo.
- Pero lo vi en mi licencia de conducir, mire-, dije.
- Eso dice tu licencia –dijo al comprobar el documento- pero tu sangre dice otra cosa.

Me quedé en silencio. Absorto. De no haber sabido este detalle, si el día de mañana tengo un accidente en mi Renault 12 y me ponen sangre de otro grupo sanguíneo –los bomberos o paramédicos mirarían mi licencia de conducir inmediatamente para conocer mi GS- literalmente me muero. Y yo no lo sabía! Andaba por ahí cargando en mi billetera una posible muerte por transfusión de sangre equivocada, producto de una reacción hemolítica fatal.

Ahora, más tranquilo, me pregunto quién habrá sido el responsable de ese error en mi licencia de conducir: el médico estatal que me revisó cuando saqué mi carné por primera vez a mis 18 años; o alguien que, al transcribir los papeles, escribió "0" en vez de "A" en mi grupo sanguíneo.

En realidad, a veces puede ocurrir que en el reino del revés, “0” y “A” son lo mismo, aún cuando entre ellos pueda haber un abismo de diferencias, quizás inabarcable como la muerte; o un simple error, fatal e irreversible, que puede llegar a matar.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

decime que no fue cierto, decime que no fue cierto... Por dios!
Alberto

Anónimo dijo...

Lamentablemente, el día a día ha acabado por anular mi capacidad de asombro. Y pensar que habrá miles de casos así ¡y jamás se conoce! Sinceramente, quisiera saber si estas cosas ocurren en otros lugares del mundo. Una verguenza.
Besitos, Bruno, y muuuuchas felicidades por tu blog.
Silvia dlc

Pedro Noli dijo...

Qué miedito. Me fijo en mi carnét y dudo. Estaba convencido que era B Positivo; ahí lo dice. Busco otro papel para certificarlo y no encuentro. La puta, Camero...¡Qué mierda hago! Confiaba tanto en mi sangre y ahora puede ser que sea otra cosa, ¡otro grupo! Yo no quiero ser un 0 universal, un A, un C, un W, ni ninguno. Quiero ser B. Y un B positivo. Mirá si me toca un negativo. Me mato. Toda una vida pensando que esta del lado de los positivos. La puta, Camero... no queda otra. Tendré que enfrentarme a la verdad y a un pinchazo. Y gracias, otra vez, por darnos vuelta este mundo que está pata para arriba.

PD: ¡Menos mal que R-12 es un caño y no le fallan los frenos!

Cristian dijo...

La indigestión que se puede dar Drácula... El grupo A cae más pesado que el 0...

Para libro!

Anónimo dijo...

Muy bueno lo tuyo. Ahora a mis 61 años me quedan más dudas que certezas sobre mi sangre: ¿seré en realidad un A+ como dice la burocracia? ¿Un A+ puede tener un hijo A-? No sé. Ahora debo descubrir quien me saque de estas dudas, pero totalmente. Ah, te recomiendo visitar otra hematóloga, no vaya a ser que los que escribieron tu carnet de manejo tengan razón. Jamás olvides que el sol sale en verano y también en el invierno. La parte literaria, como siempre impecable. Renzo

Bruno Cirnigliaro dijo...

Cuando volví a casa, busqué un análisis antiguo de sangre y confirmaba el grupo sanguíneo que me dijo la hematóloga. Así que tenía razón. El dato del carné es erróneo.

Lucas Vilte dijo...

Brunits, ta'loco. Realmente si en un futuro te pasaba algo como lo que comentás, chau! no contás más el cuento.
Por lo menos, hiciste uno de los gestos más grandes de solidaridad que es entregarse a sí mismo.
Te mando un abrazo, y seguí adelante.
¿Como se dice en tu reino? ¿Nos vEmos o nos vAmos?
Saludos, Lucas Vilte

Anónimo dijo...

Bendita sea esa hematóloga! El mundo se hubiese perdido un gran escritor y mejor persona!
Creo q yo soy A+ pero sinceramente ahora lo pongo en duda! En España tmb suceden Expediente X, sobre todo cuando hay un funcionario vago de por medio... q miedo!!?? con la salud no se juega!
Besitos...

Anónimo dijo...

A VER... SERA TU NOMBRE BRUNO? SERAS VOS U OTRO OCUPA TU LUGAR?SOLO EN ARGENTINA, MAS PRECISAMENTE EN TUCUMAN. EL ANONIMO.

Anónimo dijo...

Cuando tropiezo con tus palabras, confieso que altero, indebidamente, el orden.
¿Qué primero y qué despues?
A priori tu brillante forma de describir y luego la inferencia que el contenido del mensaje otorga.

Al final, acabo de descubrir que la propia dialéctica del "mundo reves" me ha salpico a mi también.
Abrazo, Matías(MDP)

Anónimo dijo...

... no me resulta raro lo que te paso, porque he pasado por una situacion similar en este mundo del reves todo esta al reves... imagina lo siguiente... una mujer con grupo fator rh negativo que no lo sabe porque su carne y sus analisis previos confirman su rh positivo pero va a tener un segundo hijo... alguna vez pensaron lo que puede pasar... como es posible? hay que repetir muchas veces la prueba!... por las dudas...
Siempre tu toque personal para escribir.. no hay dudas que es impecable

Anónimo dijo...

CREER O REVENTAR. ERRORES QUE NO TENDRIAN QUE PASAR''' PERO, SIEMPRE HAY PEROS, "PASAN".ABRAZO GRANDEEEE ESTEBAN.

Marina dijo...

Por éstos lados, el tipo de grupo sanguíneo en el registro de conducir es un dato que brinda el propio interesado en realizar el trámite.
El punto está en que es un dato importante como para que ninguna institución lo constate.
Estas ineptitudes causan negligencias desastrozas.
No me extraña que la hematóloga haya verificado éste dato relevante.
Marina Raverta.

Anónimo dijo...

La verdad que situacion tremenda, enterarte despues de no se cuanto tiempo, que en realidad sos un tipo de sangre que no sabias que eras. Pequeños detalles que hacen a grandes situaciones en la vida de uno no??. Creo que tu experiencia nos hizo mirar a mas de uno en nuestros carnet,y/o analisis que por ahi archivamos.
Siempre es un placer leer tus historias.
Besitos
FER

el Rafa dijo...

Ta loco el mundo del reves, el del derecho y todos los mundos en los que te ponen mal el tipo de sangre en un carne de manejo.
Encima despues todo lo que pasaste para sacarlo al carne venir y descubrir que te lo hiccieron mal.