martes, 15 de septiembre de 2009

La Fe al mediodía

La una de la tarde suele ser una hora crítica para alguien que ha dormido apenas dos horas como yo la noche anterior y que, por el ajetreo laboral, desayunó mal y a las apuradas. El malhumor es algo que sobreviene entonces con la fuerza de una catarata amarga preñada de hambre y de sueño y de no me toques que te reviento, y te cachetea sensiblemente el estado de ánimo convirtiéndote en alguien en carne viva, realmente peligroso para la sociedad.

Digamos que así de irritable me subí al taxi ése mediodía con la sola idea de llegar a casa, comer algo y descansar un poco. En condiciones normales, soy un gran conversador sentado en un taxi. Los taxistas son el termómetro de la sociedad, de la calle y me gusta entrevistarlos, indagarlos. No soporto el silencio entre ellos y yo. Es algo que me pone realmente incómodo además. Pero ésta vez, tan vapuleado e intolerante, sólo atiné al buen día, lléveme a tal parte, y al abandono de nuestra relación.

De todas formas, convengamos que si el pasajero –es decir, yo- se sube al coche con una vistosa férula en su pierna derecha que le llega hasta la rodilla y apenas puede caminar producto de una lesión jugando al fútbol por querer hacerse el habilidoso llegando a los treinta, no se puede pretender no hablar de nada. La curiosidad habitual y característica de los taxistas iniciará la conversación ya sabemos por dónde.

- Te caíste con la moto?-, me dijo el conductor
- No, jugando al fútbol. Distensión de ligamentos. Un mes con esta mierda. Ya no la soporto.
- (Risa) Hay cosas peores che…
- Sí –pensé yo- es cierto, pero es lo que hay...

Dialogo iniciado. No había con qué darle. Me sale naturalmente. Se sabe, eso de la falta de comunicación entre tacho y pasajero…

- Sabés hermano?, hay una frase que dice: “me quejaba porque no tenía zapatos, mientras otros no tenían pie”.

¡Cagamos!-, pensé. Un loco que se la da de filósofo, y con frases como éstas. A esta hora del mediodía, y yo con hambre y sueño. Sólo a mí.

- Siempre estamos quejándonos de todo –prosiguió Bucay-. Que el frío, que el calor, que la lluvia, que el gobierno, que la Selección… No somos felices, hermano. No somos felices.

Lo que yo menos quería hasta llegar a casa era pensar en algo. Y este señor, sin pedirme permiso, manoseó mi mente vaya a saber con qué fines, violando la intimidad de mi letargo y haciéndome reflexionar, inexorablemente, sobre la vida y lo tan infelices que somos. Giro entonces mi cabeza para mirar al atrevido. Me hablaba sin quitar sus ojos de la calle, con una mano en el volante y la otra apoyada en la ventana. Hay que decirlo: el tipo tenía una mirada transparente, una paz interior que le dicen. Comencé a hacer una inspección ocular en el interior del roído Renault 9. Estaba bastante machacadito y polvoriento. La austeridad lo era todo ahí adentro. Nada de muñequitos colgando, ni adhesivos ni imágenes de San Expedito. Lo que sí veo es una Biblia, tapa negra de cuero, letras doradas, aunque gastada, bastante gastada. A la par, las moneditas para dar el vuelto. En eso, me interrumpe:

- Yo era así, hermano. Me quejaba de todo. No era feliz. Mi mujer no me soportaba, mis hijos… menos. Hasta que un día entendí que todo lo que nos sucede en la vida es porque así lo quiso Dios. Ese día dejé de ser el mismo. Cambié, hermano.

Al señor se le notaban ganas de hablar; nada raro para un taxista argentino. Pero no se por qué razón, cuando el hombre me decía “hermano” me sonaba a esos pastores brasileños de la iglesia universal. Igualmente el hombre era bien tucumano. Se me ocurrió meter un bocadito para tirarle la lengua y llegarle al corazón:

- No somos dueños –le dije- no somos dueños de nada, ni siquiera de nuestra propia vida.
- ¡Eso es, hermano! ¡Eso es!-, levantó la voz, mirándome por primera vez- . “Rendíos ante el Señor de la historia porque sólo Él permanece, en sus manos está lo oculto y profundo de la tierra”-, citó de memoria, levantando las manos.

A la mierda… con salmo y todo. Por lo menos no me cuenta sus aventuras sexuales con hombres, travestis y/o animales, algo tan común y, por lo visto, necesario de contar para los taxistas argentinos. Tantas veces tuve que escuchar cada cosa sin querer escucharlo, por qué habría de renegar ahora con este buen hombre. Al fin y al cabo, yo también soy creyente, sus palabras me sonaban de algún lado y, además, cada uno con su fe.

Manotea la Biblia negra, la levanta, la muestra:

- Aquí, hermano… aquí está todo escrito. Si el hombre supiera que aquí están todas las respuestas no viviría como vive, quejándose de todo.

A esta altura no sabía si lo decía por mí, por mi férula o por la humanidad en general. A las cosas que lleva una conversación trivial iniciada a causa de una lesión en una pierna, pensé. Tan inesperado como reconfortante, dadas las circunstancias, fue el dialogo con este buen hombre. Demasiado para un viaje tan corto. Demasiado para alguien que ha dormido dos horas la noche anterior, que tiene hambre y sueño, y poca… demasiada poca Fe a la una del mediodía.

19 comentarios:

Psicologa con problemas dijo...

bruno, yo no lo hubiera aguantado al dialoguito! no me banco los sermones.

Ayer me cruce en Mc Polo con un lisiado, le corri una silla para q pudiera pasar... quizas hayas sido vos! creo en las acciones concretas de la vida!

animo con esa pierna... sabes q seria peor?, lo mismo pero en enero!

TucuMALA

Horacio Gambarte dijo...

Hermano! No sabía que andabas cojo (estás en serio con una férula? Qué bajón!)... Espero te recuperes pronto. Me quedo con la frase "manoseó mi mente vaya a saber con qué fines, violando la intimidad de mi letargo"...
Ah, qué placer leer algo así.
Al menos no te tocó el taxista que me cantó durante el viaje dos tangos "de Gardel y Lepera" que sólo conocía él. Por suerte también el viaje era corto. Abrazo.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

A mi no me molestan los tacheros, prefiero que me conversen antes q vayan todo el viaje con cara de orto.

Brunito brunito, qué bueno es esperarte.
Es el único blog con textos re largos q no me quejo al leer, y q no salteo ninguna parte.
:D

el Rafa dijo...

Hermano no pude resistirme a dejar, solo por un momento, mi retiro blogger para de decirte que ya lo dijeron aquellos filósofos contemporáneos "VIVIR SOLO CUESTA VIDA"... (Patricio Rey y sus redonditos de ricota)

Tengo la certeza que la hora que menos Fe tiene la gente es a la una de la tarde... ni hablar si estas desvelado... ni hablar si no tuviste un buen día...

De todas maneras, que el taxista te recite la biblia: NO TIENE PRECIO... para todo lo demás están los padres.
Abrazo Bro y cuide esa mala pata.

Mente Ridícula dijo...

Que buen post...valió la pena la espera, señor. Espero que se recupere de su pierna. Amén

Marco Lamoglia dijo...

Sobre lo creyente, creo que sabes mi opinion y no voy a entrar en detalle. Pero lo del tachero jajajajaja, bueno, uno que cambie el guión y hable de dios y no de los travas y las pendejas de 14 años que vienen re buenas jajajajaa.
Abrazo compa

Lorena Tapia Garzón dijo...

Los taxistas porteños son peores, Bruno: escuchan Radio 10 y Cadena 3, discriminan a los pasajeros por la facha y el color de piel y suelen decir que la solución a los problemas es "matar" a los que los que -según ellos- los ocasionan.
Que esa pierna se recupere rápido y que pase el malhumor. Beso

Bruno Cirnigliaro dijo...

Tucumala: no debo haber sido yo ese lisiado al que ayudaste. Hace tiempo no ando por allí. Y pensando lo de enero, totalmente cierto. Me cagaría las vacaciones. Saludos!


Horacio: gracias. Lo del taxista cantando tangos, para libro!

Yo no soy Cindy: qué bueno que leas hasta el final, y que no te quejes. Gracias por aguantar!

Rafa: tenés que volver... tenés que volver. El público te aclama.

Mente Ridicula: Que así sea. Gracias.

Marco: ja! totalmente cierto. Eso quise destacar, el cambio de guión; tú lo dijiste. Abrazo hermano!

Lorena: mirá vos ese dato... ahora entiendo muchas cosas con lo que nos contás. Gracias por los buenos deseos. Mi pata te lo agradece. Saludos!

Un Cordobes que refresco tu memoria jajaja GRacias por acordarte de mi cuando viniste papa dijo...

quisiera saber si es evangelista porque si es asi y su salmo fue real diria que pasaste verguenza de un cristiano que no sabe que dice nuestro señor y un evangelista que aunque sea por un pastor leen un poco de la palabra. Se que esa llamada biblia como nosotros la tenemos tranquiliza las fieras y la verdad es asi, la felicidad esta en saber comprender lo que el nos quiere transmitir. Lo veo en mi madre que es una catequista de mucha Fe.
GRacias por volver

miguel dijo...

tremendo el dialogo del tachero,que sera?????
la reencarnacion de luter kin
como siempre es un gusto leerte¡
abrazo hermano y deja la pelotita para nosotros los diferentes,los distintos,lo q hacemos jogo bonito,futbol carioca,jajajajjaja

ViKi dijo...

Anduve dando un par de vueltas para caer aquí y dejarte unas líneas. El tema de la fe en estos días estuvo rondando a mi alrededor haciéndome cosquillas y al leer tu experiencia no pude evitar correr a revisar lo charlado tantas veces. Justamente vengo posponiendo sentarme a escribir sobre la fe al pasar, sobre lo inculcado, lo sentido, y por último mi fe.

No sé qué estoy escribiéndote.

Voy a limitarme a decir: a mí también.

Besos

Anónimo dijo...

Regresaste en taxi, muy bueno. Me gustó tu relato, porque prioriza el diálogo, aunque uno a veces no tenga humor para dialogar; porque los tacheros no son los únicos dueños de las banalidades, aún cuando se hallan casi obligados a dialogar, sino su trabajo sería aburridísimo; y porque a veces Dios se disfraza hasta de tachero para dejarnos su mensaje. Hay que reconocer algo que todos sabemos, el amor es obstinado y el de Él mucho, pero mucho más. Te felicito, Renzo

Bruno Cirnigliaro dijo...

Cordobés querido, no estábamos compitiendo a ver quién sabe más de sagradas escrituras. Fue lindo el momento del salmo, alguien diferente apasionado por algo, en este caso su fe, es lindo de encontrar. Abrazo grande, ahora te toca venir a vos.

Miguel. Jejeje, ya me quedan unas semanitas de rehabilitación y volvemos a las canchas. Cuando quieras hacemos un clásico Tucumán Vs Córdoba. No les vaya a pasar lo de la T.

Viki: yo tampoco sé lo que quisiste escribir. Saludos,

Renzo: volviste! Welcome! El amor es obstinado... eso sí.

Juan Pablo Sosa dijo...

Hermano, es mejor un sermón a la una de la tarde, que uno un domingo a las 10 (con una espantosa resaca) y con alguien que se empeña en convencerte de algo que no querés que así sea.
Aplaudo la vuelta. Abrazo

Pedro Noli dijo...

Dice el Indio Solari: "¿Qué podría ser peor? eso no me arregla a mí".
Muy bueno, amigo. Muy bueno de verdad. Me gusta leerte.

Lucas Vilte dijo...

Lo leí hace un mes, pero recién ahora puedo escribir.
A mí me pasó muchas veces Brunits, no con tacheros precisamente (tmb) sino con gente sencilla que te encontrás en el banco, pidiendo algo, en la universidad... Así evangelizaba San Pablo, qué te parece! Pienso que el que da "testimonio" de la fe evangeliza mucho más: es palabra vivida.
Abrazo hermano, me sentí muy involucrado en tu historia.
Lucas

Anónimo dijo...

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